Patrimonio

Poblado fortificado, de finales del Bronce o principios del Hierro. Situado en el cerro de su nombre, entre las fincas Miguel Pérez y Caballeria. Conserva restos de la muralla circundante y son visibles los fosos defensivos.
Poblado fortificado del hierro, reutilizado en época romana. Se localiza en la finca de su nombre, en los riberos del Río Berzocana. Está rodeado por una muralla de pizarra seca y en la zona de entrada tiene foso. Abundante material cerámico, con adornos en cordón e incisiones de círculos concéntricos.
Crucero de granito, ubicado a unos 300 metros del pueblo, señala el lugar donde se encontraron los restos de San Fulgencio y Santa Florentina en el año 1223, apareciendo esta fecha grabada en relieve sobre la cruceta junto a la armas pontificias. Restaurado recientemente por la Cofradía de Los Santos.
Poblado neolítico ubicado en una cresta de la sierra, próxima al curso del Río El Balán. Ha sido habitado hasta época árabe. En sus inmediaciones apareció el famoso Tesoro de Berzocana, compuesto por dos torques de oro macizo adornados con motivos geométricos y un recipiente de bronce del Siglo VIII, a. de Cristo, perteneciente al periodo orientalizante. Se custodia en el Museo Arqueológico Nacional.
Levantada frente a la fachada principal de la Iglesia a base de mampostería y ladrillo, a finales del Siglo XVII, en el lugar donde vivió y murió la Beata María de Meneses, virtuosa y cultísima mujer, que profesó en el Monasterio de Guadalupe.